En los últimos días la agenda
mediática da cuenta de una discusión entre dos periodistas: Jorge Lanata –claro
opositor al gobierno kirchnerista- Víctor Hugo Morales –explícito defensor del
gobierno- (acá un breve resumen). Básicamente Lanata sostuvo públicamente que
Víctor Hugo había cobrado más de un millón de dólares por el programa “De Zurda”
–financiado por Telesur-, éste lo niega, y ambos se exigen que muestren sus
respectivos contratos. Antes de seguir quisiera aclarar que no escucho a ni a
Lanata ni a Víctor Hugo, ni tampoco los veo en mi pequeña televisión –que únicamente
enciendo cuando hay una pelota rodando-.
Un argumento que ha esbozado
Lanata en una maniobra que se presenta de modo simultáneo como un contrataque y
una defensa, y que es repetido a propósito de otros programas como 678, es el
siguiente: “A Víctor Hugo le pagamos el contrato entre todos, colectivamente, y
entonces tenemos derecho a saber cuánto cobra. En cambio, yo trabajo para un
privado y no me pueden exigir que informe lo que cobro.” En la medida en que la
Televisión Pública aporta dinero a Telesur entiendo que la primera parte del
argumento es correcto: efectivamente el dinero cobrado por Víctor Hugo se ha
generado colectivamente. Ahora bien, el punto problemático es creer que porque
Lanata trabaja en el “Grupo Clarín”, en un grupo privado, su sueldo no proviene de una riqueza generada de
modo colectivo.
Una huella que antes que Karl
Marx ya había encontrado Pierre-Joseph Proudhon indica que toda riqueza se
genera de modo colectivo, de manera conjunta. Incluso el trabajo en conjunto y
de forma organizada tiene un plus respecto del trabajo individual: por ejemplo –Proudon
no utiliza éste sino el del obelisco de Luxor- 10 personas trabajando juntas
durante una hora posiblemente avancen más en la construcción de una casa que
una persona trabajando diez horas. Sin embargo, el problema radica en que si bien
la riqueza se genera de modo colectivo, en conjunto, y organizado, existe es
una apropiación individual de parte de esa riqueza: por ejemplo, un accionista
de una empresa cementara se apropia de una riqueza que es generada por un
conjunto de trabajadores y trabajadoras a quienes posiblemente ni conozca.
La riqueza que es transferida a
los bolsillos de Víctor Hugo Morales y de Jorge Lanata tiene, en algún punto,
un origen colectivo. El Estado pero también los privados se apropian de riqueza generada en conjunto. No sé si esto
implica que ambos tienen que mostrar sus contratos, pero tal vez sí implique mejorar los argumentos, para lo cual quizás sea recomendable bajar un poquito
la radio y apagar un buen rato la tele.
Algo huele mal en Dinamarca. Tu punto es bueno si y sólo si consideramos que la forma en que los distintos sujetos se apropian de la riqueza generada colectivamente es la misma. Con el estado ocurre que no podemos elegir si pagamos impuestos o no, del mismo modo que, en líneas generales, tampoco tenemos un amplio margen de libertad para decidir si formamos o no parte de esta comunidad política. Como integrantes de la comunidad, todos tenemos un derecho para conocer de qué manera se toman decisiones en nuestro nombre y cómo se gasta dinero en nuestro nombre. La cosa no es exactamente igual con una empresa. Por mucho que digamos que Clarín es un monopolio, lo cierto es que esa afirmación, muy simpática desde lo retórico, es completamente falsa desde lo empírico. Nadie está obligado a consumir los productos que comercializa Clarín. De modo similar, no creo que como ciudadanos tengamos el mismo derecho de pedirle a Clarín que nos muestre los contratos con sus empleados, porque Clarín no gasta su dinero en nuestro nombre. Eso nomás. Tu punto de partida puede ser correcto, es decir, que toda la riqueza se genera socialmente, pero las formas de apropiación de esa riqueza y la manera en que ella es administrada no es la misma, creo, en todos los casos. Y eso genera que nuestros derechos con respecto a la exigencia de rendición de cuentas tampoco sea la misma. Ahora bien, para ser justos, no creo que Víctor Hugo tenga la obligación de decir cuánto cobra, pero sí creo que el organismo o entidad estatal que se hace cargo de la erogación sí tiene esa obligación. Un abrazo! Pedro
ResponderEliminarHola Pedro,
ResponderEliminarEs cierto que no es posible (o sólo es formalmente posible) evadirse de la comunidad política o del Estado, pero tampoco es posible (o también sólo formalmente posible) apartarse de un modo de producción que supone la creación colectiva de riqueza, su apropiación privada, y la socialización de los riesgos.
Por otro lado el argumento “El Estado gasta el dinero en mi nombre” no es el mismo que “todos le pagamos el sueldo”, puesto que ya no refiere al origen de la riqueza. Además supone una teoría de la representación o algún tipo de contractualismo, supuestos con los que no me siento muy seducido.