Jueves 9 de abril en la Facultad de Derecho de la UBA. Gracias a los amigxs de Alternativa por Derecho por la invitación!
domingo, 5 de abril de 2015
sábado, 28 de marzo de 2015
III Concurso de Ensayos Breves
La Revista Lecciones y Ensayos y la Revista de Derecho Ambiental de la Universidad de Palermo convocan a estudiantes de grado y graduados recientes a participar en el III Concurso de Ensayos Breves. Más información acá
martes, 24 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
Convocatoria de Artículos. Unidad Sociológica
La gente amiga de la Revista Unidad Sociológica tiene abierta la convocatoria para el cuarto numero de la revista: "40 años de «Vigilar y castigar». Reflexiones en torno al pensamiento de Michel Foucault y las nuevas modalidades de control social." Acá más info.
jueves, 19 de febrero de 2015
18F. UNA IMAGEN. DOS PALABRAS
Una imagen. Los paraguas.
Durante algunos años estudié la protesta social en Argentina. También participé
de marchas. Hay elementos que son recurrentes en las manifestaciones: bombos,
pancartas, ollas gigantes con guiso, neumáticos. En particular me enfoqué en el
estudio de los piquetes, y también participé de algunos de ellos. Hago memoria,
consulto algunos libros, pero no recuerdo ningún piquete con paraguas. Quizás
sea porque los pobres se mojan con la lluvia y ayer no había pobres. Quizás sea
porque a los piquetes no van los que usan paraguas.
Dos palabras. Impunidad. Nunca más. Entre las voces que cortaron
el silencio aparecieron dos gritos: Impunidad,
Nunca más. Gritos que leí en
numerosos trabajos sobre protesta social. Y que también grité –no ayer, claro
está-. Impunidad había en los 90 y
los primeros años del siglo XXI cuando las leyes de punto final y obediencia
debida y los indultos de Carlos I de Anillaco habían garantizado el no
juzgamiento de militares que, durante la última dictadura militar,
desaparecieron, torturaron y mataron a 30.000 personas. Hoy todos los días
salen noticias sobre la investigación de la muerte de Nisman. En la dictadura
nadie investigaba. En los noventa tampoco. La palabra impunidad queda grande, creo, para describir el caso Nisman.
En castellano rioplatense Nunca más se escribe con mayúsculas y
expresa un total rechazo a los golpes militares, a la política de persecución,
secuestro y tortura de militantes que luchaban por un mundo mejor en el que no
existieran los pobres –o al menos usaran paraguas-. Nunca más se escribe con mayúsculas porque es un nombre propio, el
nombre le dimos al repudio a lo sucedido entre 1976-1983. Tomando cualquier
hipótesis sobre la muerte de Nisman, incluso la más horrible, teniendo la pero
concepción del gobierno de Cristina Fernández, apelar el Nunca más también les queda grande.
Tengo mucho aprecio por varios
conocidos que estaban debajo de esos paraguas.
También mucho rechazo a los funcionarios judiciales que convocaron, y a los políticos
profesionales que asistieron. De todos modos hoy la sensación es otra. Se vincula
con esas palabras, impunidad y Nunca más. Que no tienen dueño, pero a
la vez siento que no se las quiero prestar. No para esto.
martes, 17 de febrero de 2015
18F: No con ellos y ellas. No en silencio
Tal como
sucede con las acciones individuales, nunca es sencillo desentrañar el sentido
que tienen las acciones colectivas. En el marco de estas dificultades, si
asumimos que Nisman simplemente se suicidó el 18F carece de sentido: no queda
claro por qué tomar el espacio público ante una decisión privada de dejar de
ser. Sin embargo, intentando leer la convocatoria al 18F a su mejor luz y con
las mejores intenciones, el único modo de pensar que tiene sentido es asumiendo
que la muerte de Nisman fue un asesinato o un suicido inducido directa o
indirectamente por el gobierno. El 18F solamente tiene sentido si se considera
la muerte de Nisman como un caso de violencia institucional. Pero si esto es
así, habría que plantear algunas dudas sobre los protagonistas de la
convocatoria y sobre el modo de manifestarse.
Un primer
interrogante que se nos hace presente se vincula con los sujetos que convocan a
la marcha: ¿Cómo es posible que algunos fiscales –que se presentan
mediáticamente como “los fiscales”- que son los encargados de desarrollar las
investigaciones, marchan exigiendo una investigación? De todos modos esta no es
la pregunta correcta puesto que si asumimos que se trata de un caso de
violencia institucional contra un fiscal, es muy esperable una respuesta
corporativa como esta. Por ello la pregunta clave es ¿Por qué marchar con
ellos? Entre los fiscales que convocan se encuentran Germán Moldes y Raúl Plee,
acusados de obstaculizar la investigación del encubrimiento de la causa AMIA.
Es cierto que cuando se convoca a una marcha podemos estar frente a algún
organizador con prontuario que queda balanceado con grandes referentes morales
que aporten luz en la oscuridad, pero en este caso cabe preguntarse si alguno
de los fiscales que convoca logra limpiar las manchas antes mencionadas.
Además, es importante tener presente que de la marcha participarán personajes
políticos como Cecilia Pando, Mauricio Macri o Sergio Massa. La primera defiende
a los militares responsables de los delitos más atroces, el segundo había
creado la UCEP para usarla como fuerza de choque y luego envió la Policía Metropolitana
para golpear a los médicos y enfermos del Borda, y el tercero tiene un claro
discurso de mano dura. Con muchas diferencias, los tres apuestan por
incrementar la violencia institucional contra la que supuestamente levanta esta
marcha.
Preguntarse
quiénes convocan o con quién marcharemos no es un dato menor, y la recomendación
no sería no marchar, sino no marchar con ellos y ellas. En las conmemoraciones
del 24 de marzo se organizan no una sino dos marchas a Plaza de Mayo,
convocadas por sectores y personajes políticos distintos. Lo mismo sucedía con
las conmemoraciones de las muertes del 19 y 20 de diciembre del 2001. Quizás
ante la muerte de Nisman tenga sentido marchar, pero no con ellos y ellas.
En segundo
lugar, si usted sale a manifestarse porque cree que estamos en un caso de
violencia institucional me gustaría verlo en esas calles y plazas ante otros
episodios inscriptos en la misma lógica, como los casos de represión de la
protesta social o el gatillo fácil. Curiosamente el 24 de enero, en Villa
Rumipal, Ismael Sosa desapareció después de algunos “incidentes” con la policía
y días más tarde su cuerpo apareció flotando en un embalse. Se trata de un
posible caso de violencia institucional, pero al parecer no merece un 24F.
Un párrafo
aparte merece la politización de la marcha, y el silencio que se predica de
ella. Afirmar que la marcha se encuentra politizada no tiene una carga valorativa
negativa, sino que se trata de un sinceramiento. Es una perogrullada afirmar
que si los fiscales convocan a tomar las calles estamos frente a un acto
político. De todos modos, e irónicamente, estamos frente a un modo se hacer
política bien propio de las estructuras judiciales: una política que se juega
en silencio. Es esperable que los fiscales convoquen al silencio porque están
acostumbrados a las penumbras de las estructuras judiciales en Argentina, y
porque su modo de hacer política no discute en el espacio público. También es
esperable que eviten realizar una manifestación de principios, puesto que muy
probablemente se vuelva contra ellos y ellas. De todos modos, en un contexto en
el cual la muerte de Nisman disparó el debate sobre los servicios de
inteligencia, resulta paradójico salir a las calles no para exigir a gritos
reformas bien profundas y democráticas, sino para anular el debate y pedir
silencio –con todo lo que implica estar en silencio con ellas y ellos-.
Leído a su
mejor luz y con las mejores intenciones el 18F solamente sólo tiene sentido si
se puede caracterizar la muerte de Nisman como un caso de violencia
institucional. Sin embargo, ese sentido se diluye si se marcha con ellos, si se
olvidan los restantes casos de violencia institucional, y si ante la urgencia
de un debate por la reformulación de los servicios de inteligencia la mejor idea
que llamarse a silencio.
martes, 3 de febrero de 2015
Convocatoria/ Call for Papers. Sociedad Chilena de Filosofía Jurídica y Social
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